Lectura del etiquetado

Aprende a leer el etiquetado

10/04/2026

Vamos al súper y nos abruma la cantidad de productos que tenemos frente a nosotras, estanterías repletas del mismo producto (aparentemente) pero con distintos nombres, marcas, imágenes,…… Light, 0%, bajo en grasas, bajo en calorías, sin aditivos, sin aceite de palma, con calcio, enriquecido en….., y así cientos de palabras que lo que pretenden es llamar nuestra atención.

Os dejo algunos tips básicos a la hora de hacer la compra para no dejarnos engañar por la industria y la publicidad.

Nuestra salud y la de nuestra familia empieza en el súper. Saber lo que estamos metiendo en nuestra cesta de la compra, y por lo tanto en nuestra casa marca la diferencia. Si decides meter un producto menos saludable, que sea por que así lo decides tú, no porque pienses que es sano y una buena opción de consumo diario.

1. Parte fontal

Tenemos que tener en cuenta que la parte frontal de un producto es publicidad, es como ver un anuncio en la tele o en internet. Es lo que nos quieren vender de ese producto, que no tiene por qué coincidir con lo que realmente es. Un ejemplo claro sería una bolsa de «queso rallado», la foto puede ser de unos canelones con queso fundido que nos da a entender que es queso rallado fundido, pero si leemos bien, en ningún sitio pone que sea queso, sino que pone «especial fundir». ¿Especial qué? pues ¡sorpresa!, al leer los ingredientes nos daremos cuenta que se trata de pasta fundente, la cual solo lleva un 14% de queso en algunos casos.

2. Darle la vuelta

Darle la vuelta al producto es imprescindible si queremos saber lo que metemos en nuestra cesta. Aquí es donde realmente veremos lo que estamos comprando. Antes de los ingredientes, nos vendrá una descripción real de lo que es. Si volvemos al caso del «queso rallado» aquí es donde nos pone como descripción: «Pasta fundente», no queso. Tras la cual comenzará la lista de ingredientes.

3. Lista de ingredientes

La lista de ingredientes siempre va en orden descendente de cantidad de ingredientes que contiene. Es decir, no va por orden alfabético, ni está escrita por casualidad. Por ley, va en orden del ingrediente que tiene mayoritariamente al que menos. Así podremos ver que si queremos comprar un queso rallado y el primer ingrediente es queso, vamos por buen camino.

Vamos al ejemplo de los jamones cocidos (york), no es lo mismo que el porcentaje de carne sea de un 95% a que lo sea de un 56% (que los hay). A lo mejor están uno al lado del otro, y la diferencia de precio exista, pero sea mínima. Pero si no le das la vuelta y lees el etiquetado, seguramente cojas el más barato, que seguramente sea el de peor calidad.

Esta será la parte más importante a la hora de comprar un producto, pero no siempre nos lo ponen fácil, ya que pasan 3 cosas: La letra la mayoría de las veces es tan pequeña que gran parte de la población no podrá leerla. Muchos de los nombres que ponen entre sus ingredientes no sabemos ni lo que son. Cambian el nombre más comúnmente conocido de un ingrediente perjudicial por otro que nos hace dudar de si es bueno que esté o no.

4. Teoría 5 ingredientes

Se habla de la teoría de los 5 ingredientes. Esto se refiere a que si un producto lleva más de 5 ingredientes, no es una buena opción. Pero esta teoría, aunque puede ser útil gran parte de las veces, no lo es para el 100% de los casos.

Si la lista de ingredientes es interminable y la mayoría de ellos no sabemos ni lo que son, ya nos da una pista de que muy natural no es. Pero hay casos en los que llevan más ingredientes y puede tratarse de un buen procesado. Un ejemplo sería un hummus cuyos ingredientes sean: Garbanzo, agua, tahinni, aceite de oliva virgen extra, sal, zumo de limón, ajo, pimentón, ácido cítrico y conservante. Son 10 ingredientes, pero realmente son los necesarios para elaborar este hummus y todos ellos son saludables y conocidos. Por lo que se trataría de un buen procesado.

5. Calorías

Un error común es fijarse lo primero de todo en las kcalorías que aporta el producto. Esto no nos dice si un producto es más o menos saludable. Tampoco nos dice si es un ultraprocesado o no lo es. El aceite de oliva es un producto alto en calorías pero nutritivo. En cambio puede tener más calorías que un bollo relleno de chocolate, petado de azúcares y grasas refinadas.

Normalmente nos pondrán la cantidad de kcalorías por 100 gramos de producto, pero eso no quiere decir que sea la ración que tú vas a consumir, puede ser más o puede ser menos, por lo que si quieres saber las calorías que aporta, tendrías que hacer una regla de 3. A veces nos ponen también las calorías por ración, pero volvemos a lo de antes, no toso el mundo necesitará la misma ración de consumo, por lo que no es un valor fiable.

6. Mitos y engaños de marketing

    No, que un producto sea light no lo hace mas sano. No demonicemos las grasas, son necesarias para nuestra hormonas, para la absorción de vitaminas,…. Habrá grasas que es mejor evitar, y otras que son beneficiosas para el funcionamiento de nuestro organismo.

    No, que un producto sea bajo en azúcares o sin azúcar añadido no lo convierte en saludable. Para darle un sabor que te pueda atraer seguramente le pongan una cantidad de edulcorantes que afecten a tu microbiota y te hagan tener gases, malas digestiones, diarrea,….. Además, que puede que sea un producto que siga estando cargado de otros ingredientes nada recomendables para su consumo diario.

    No, que un producto sea sin gluten no lo hace saludable. De hecho, los productos especiales para celiacos suelen ser de bastante mala calidad.

    No, que un producto sea BIO, tampoco lo hace inmediatamente más saludable. Al igual que con el resto de productos, habrá que mirar el etiquetado. Puede ser bio y estar igualmente cargado de azúcares, grasas de mala calidad o harinas refinadas.